jueves, 15 de diciembre de 2011

Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas


CAPÍTULO IX
LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN
DE LA COMUNIDAD

La mejor manera de tener en cuenta al beneficiario es hacerlo participar
En educación básica no se puede entender la calidad sin una activa participación de los padres de familia, que debe ser propiciada por la escuela como un todo y por cada uno de los maestros con los padres de sus alumnos. El ideal consiste en que la comunidad haga propia la escuela, la considere suya, la apoye y se involucre con ella como agente activo en el proceso permanente de mejoramiento de la calidad.
Padres, comunidad y maestros tienen metas comunes y a pesar de esto, muchas veces surgen conflictos entre la comunidad y la escuela. Si los analizamos, encontramos que los problemas expresan diferentes maneras de comprender los fines de la escuela, las formas de conseguirlos y la manera de apoyarlos por parte de la comunidad. El trabajo conjunto para lograr estos objetivos producirá mejores y mayores resultados.

La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela
Una vez incorporado el servicio educativo en una comunidad, la escuela se vuelve parte de la vida de la misma. La escuela forma parte vital de la comunidad. Una comunidad que cuenta con escuela no puede ya entenderse a sí misma sin ella. No cabe duda que las escuelas que se encuentran más estrechamente vinculadas con la comunidad son las que mejores resultados de aprendizaje logran entre sus alumnos.
Los alumnos, que son educados ante todo por su propia familia, por sus parientes, por su vida comunitaria, traen consigo la cultura comunitaria a la escuela. Sus formas de hablar, sus juegos, la manera de relacionarse con sus compañeros y con sus mayores, están presentes todos los días en la escuela. La vida cotidiana de los alumnos, el trabajo de su padre y de su madre, su propia participación en la vida productiva y cotidiana del hogar y de la comunidad, son sus referentes principales con los cuales confrontan los nuevos conocimientos
que adquieren en la escuela y los que aplican cuando están fuera de ella. De manera muy importante, expectativas, demandas y exigencias de los padres de familia se hacen presentes en la escuela para que la
escuela sea de una determinada forma, para que opere de una determinada manera. Cuando la Sociedad de Padres de Familia es un organismo vivo, estas exigencias se presentan en forma comunitaria y adquieren
con ello una fuerza muy grande.

Algunas ideas de cómo propiciar la participación de los padres de familia y de la comunidad

Nuestro trabajo desde el aula
Es en nuestro trabajo cotidiano, dentro del aula, donde más podemos hacer para relacionar la escuela con la comunidad. A continuación se presentan algunos puntos:
v  Aprovechar los conocimientos, habilidades, valores y actitudes de nuestros alumnos. Los alumnos llegan a la escuela, desde su primer día, con conocimientos, habilidades, valores y actitudes adquiridos en su familia y en su comunidad. Estos se pueden convertir en punto de partida y/o en punto de llegada de muchos de los contenidos que debemos ir cubriendo de día en día. Así, antes de introducir un nuevo tema, conviene discutir con los alumnos: lo que ya saben del mismo; la importancia que puede tener el tema en su vida cotidiana en la comunidad; cómo se relaciona el tema con aspectos de la vida comunitaria.
v  Involucrar a los padres de familia, a los demás miembros y/o a personas de la comunidad, en las tareas escolares de los hijos. Generar una dinámica en la que después los propios padres fuesen los que le pidiesen apoyo a sus hijos en cuestiones en las que los niños aplican los conocimientos adquiridos en la escuela. Como es evidente, ello refuerza el aprendizaje escolar.
v  Hacer participar a personas de la comunidad dando clases específicas. Las experiencias en este sentido son también muy motivadoras, pues los miembros de la comunidad en general están muy dispuestos a participar e inclusive se sienten halagados.

El seguimiento cercano de cada uno de nuestros alumnos nos podrá indicar los apoyos específicos que debemos ofrecer o solicitar a sus padres de familia, en función de los problemas de cada uno de ellos. Es conveniente cuidar los problemas de lenguaje, evitando que los compañeros ridiculicen a estos niños y ayudándoles a ir mejorando gradualmente su dicción. Los problemas de aprendizaje de contenidos y habilidades específicas hay que atenderlos dándonos el tiempo de recorrer nuevamente la trayectoria del aprendizaje para descubrir a partir de qué momento del proceso comienza el problema.
La creación de un ambiente familiar propicio al aprendizaje
Es importante llevar a cabo un trabajo de orientación con los padres de familia, de manera tal que en la familia vayan existiendo situaciones cada vez más propicias al proceso de aprendizaje de los alumnos.
Algunos factores determinantes para un buen aprendizaje son los siguientes:
v  Nutrición. Una buena nutrición no está sólo en función de la cantidad de alimentos, sino de la calidad de los mismos.
v  Higiene. Recordar a los maestros la relación entre una mala higiene y las enfermedades.
v  Salud. Las orientaciones en torno a los problemas de salud deben enfatizar la prevención de enfermedades más que su curación. Buena parte de esto se logra con buenas prácticas higiénicas y alimentarias
v  Conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos. Es importante que los padres de familia comprendan cómo se va desarrollando el niño y cuáles son sus necesidades en cada una de las etapas del desarrollo. Es de especial importancia que comprendan la necesidad de afecto y cariño que tienen los niños de todas las edades, así como la necesidad de comunicación, verbal y no verbal, intensa y frecuente, con ambos padres.
v  Conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños.
v  Los apoyos familiares al trabajo escolar de los niños. Por último, conviene establecer con los padres formas cotidianas de comunicación para que conozcan las tareas que se dejan a los hijos y lo que se espera de ellos en casa.

No nos debe preocupar el tiempo que le restamos al trabajo en el aula por trabajar una hora al mes con los padres: las múltiples experiencias al respecto son elocuentes en mostrar que lo que se logra gracias a su apoyo es mucho más de lo que se puede avanzar en el programa escolar en esa hora mensual que invertimos en este tipo de actividades.  El apoyo de los padres no solamente se irá haciendo evidente en el progreso en el aprendizaje de nuestros alumnos, sino que estaremos contribuyendo a crear una cultura comunitaria de participación de los padres en el proceso de aprendizaje escolar de sus hijos que allanará el camino para los maestros que nos sucedan en la escuela de la comunidad en los años futuros.

El apoyo especial de los padres a los alumnos rezagados y lo a los que presentan problemas especiales de aprendizaje
Las visitas domiciliarias son el mecanismo principal para obtener el apoyo de los padres de niños rezagados o que presentan problemas especiales de aprendizaje. La experiencia en trabajos de esta naturaleza nos da bases para sugerir que en la primera de estas visitas se explique a los padres lo que se espera alcanzar con su apoyo a lo largo del año escolar. Hay que motivarlos para que tomen el trabajo con entusiasmo, explicándoles que los niños aprenden en todas partes: en su casa, en la comunidad, con sus compañeros. Son ellos quienes mejor conocen y más cariño les tienen a sus hijos y son por tanto los más indicados para ayudarlos.

Otros aspectos en los que pueden establecerse relaciones entre la escuela y la comunidad
El Consejo Técnico es el espacio idóneo para llevar a cabo estas actividades. Conviene que el tema "relación escuela-comunidad" se encuentre en la agenda de todas las reuniones de este Consejo. El Consejo podrá plantearse las experiencias de vinculación escuela-comunidad que rebasan el espacio del aula. Las reuniones de la Asociación de Padres de Familia deben representar el espacio donde se informe de este conjunto de actividades, se revisen y evalúen, y se planteen y resuelvan problemas que afectan a la escuela como un todo

La participación de la comunidad se traduce en mejor aprendizaje
Las experiencias de vinculación escuela-comunidad han demostrado que los esfuerzos en este sentido comienzan a rendir sus frutos en el sentido de facilitar la realización del trabajo propiamente
académico. Todas estas actividades contribuyen a establecer un clima comunitario cordial y colaborativo que no sólo evita los innecesarios desgastes, sino que estimula a los participantes. Las satisfacciones que el maestro obtendrá por atender en forma integral el proceso de aprendizaje de sus alumnos, que se irá manifestando en avances palpables en la adquisición de conocimientos, habilidades, valores y actitudes de los alumnos, nos parece que bien vale la pena.
Comentario Personal: Este capitulo me agrada porque retoma lo que ya hemos visto en lecturas de Schmelkes, que la escuela no es la unica responsable sobre la educación de los jovenes, que los padres de familia y la comunidad en general pueden tener un papel importantisimo, casi igual que el de la propia institución educativa para los alumnos, y si logran unificarse pueden influir enormemente en el buen aprovechamiento escolar.
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995. México, D.F.pp101-116.


2 comentarios:

  1. A mi consideración, pienso que tu resumen esta completo, explicas de una forma más detallada cada parte de los capítulos. Coincido en que los capítulos nos hablan o se refieren de lo que debe contener una escuela para ser de calidad y que también es necesario la interación de los padres para que se cumpla la calidad educativa.

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  2. Considero que todos debemos de aplicar todo esto que Schmelkes nos brinda para que un futuro lo apliquemos y poder alcanzar esa calidad que desde años atrás se viene mencionando pero por una razón y otra no se ha logrado. En cuanto a tu resumen está muy completo.

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