CAPÍTULO VIII
LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN
PARA LA CALIDAD
El reconocimiento del problema
Este problema puede ser de dos tipos o de la combinación
de los dos: una preocupación por los deficientes resultados que la escuela está
produciendo o una preocupación por los procesos deficientes que la escuela está
desarrollando. Puede proceder de las quejas que la escuela recibe por parte de
sus beneficiarios: las escuelas que reciben a sus egresados, los padres de
familia, los propios alumnos, la comunidad. El director tiene una idea de cómo
deben ser las cosas mejores. Lo que procede es que esa idea se convierta en
plan.
La idea se convierte en plan
Para que una idea se convierta en plan, es necesario
conocer bien el problema, sus causas y sus posibles soluciones.
El plan debe elaborarse en equipo
Las personas que conducen los procesos escolares son las
responsables del mejoramiento de la calidad, pues la calidad se encuentra en el
proceso. Son ellas quienes tienen que desarrollar el plan.
El plan debe comenzar por estabilizar los procesos, o por definir la estabilidad
de los existentes
El primer paso en un proceso de mejoramiento de la
calidad es estabilizar los procesos, así se podrá saber si hay personas que se
encuentran fuera del sistema, por abajo o por arriba de sus niveles de calidad
y de logro. Si es así, es necesario precisar las normas mínimas, proporcionar los elementos para que estas normas mínimas
puedan cumplirse por todo el personal y establecer, entre todos, sanciones
claras para el incumplimiento de las normas mínimas.
Diseñar los resultados deseados
Debemos definir los resultados de aprendizaje que
esperamos alcanzar con nuestros egresados y con quienes terminan cada uno de
los grados de la escuela o bien, cada una de las materias en los grados. Estamos
ya en un proceso de mejoramiento. Es importante que en este proceso de
mejoramiento, nos fijemos metas realistas.
El plan debe privilegiar los procesos de prevención del problema
Todo intento de prevención de problemas implica
modificar los procesos, que es donde se causa la buena o la mala calidad. Todos
debemos participar en la elaboración de un plan preventivo, porque a todos nos
va a tocar implementarlo.
El plan debe privilegiar la disminución de las variaciones por encima
de la elevación del promedio
La educación básica es un derecho de todos. Estaríamos
atentando contra este derecho humano fundamental si nos dedicáramos a favorecer
las variaciones. Lograr disminuir las variaciones es un asunto también de los procesos.
También en ello estamos todos involucrados, y nuestra participación en el
diseño del plan es esencial.
El plan requiere
programas más precisos
Intervienen pequeños equipos de trabajo o lo que se ha denominado
"círculos de calidad". El plan global, en el que participan todos y
que coordina el director, se propone abatir el rezago escolar. En la
investigación se
identifican las causas: algunas de ellas se encuentran
en la forma en que normalmente se conducen las clases, otras en algunas
características específicas de algunas familias que provocan un excesivo
ausentismo de sus hijos, otras más en los problemas de disciplina dentro del
aula.
El plan se pone en práctica y se
monitorea
El plan, así como los programas de trabajo de los
equipos o círculos de calidad, deben traducirse en nuevas prácticas, que deben
definirse con claridad de manera que sean entendidas por todos. Las prácticas
se refieren a los procesos sobre las relaciones. Es necesario que las prácticas
consideradas necesarias para modificarlos se revisen en forma permanente por
parte del propio equipo que las definió. A esta revisión continua se le llama
monitoreo, a diferencia de la evaluación que revisa los resultados. El
monitoreo se refiere a la actuación de las personas en sus prácticas cotidianas.
Todos somos responsables del objetivo planteado, la revisión de nuestra
actuación nos compete también a todos. Necesitamos apoyos específicos para
poder transformar
nuestra práctica en el sentido deseado y también apoyos
específicos para poder transforma nuestra práctica en el sentido deseado. El
monitoreo también es trabajo grupal. Para monitorear requerimos criterios.
Puesto que el objeto de nuestro monitoreo son las prácticas y los procesos, los
criterios son, fundamentalmente, de naturaleza cualitativa. Es esencial fortalecer
el diálogo con nuestros beneficiarios: los alumnos, los padres de familia, las
escuelas que reciben a nuestros egresados, la comunidad en su conjunto. Estimular
la comunicación y socializarla es una de las importantes responsabilidades del
director.
Los resultados se evalúan
La evaluación es una práctica común. El problema es que
sólo se evalúa, no se monitorea. La evaluación, sin monitoreo, no permite
mejorar la calidad, solamente constatar su presencia o ausencia. La clásica
inspección,
basada en el análisis de los resultados de evaluaciones,
es incapaz de mejorar la calidad de los procesos. La evaluación es importante, cuando
se la combina con el monitoreo. La evaluación verifica si los procesos
modificados contribuyeron o no al logro de mejores resultados.
Se cierra un ciclo y se comienza otro
De lo que se trata es de establecer con claridad los
nuevos niveles de comportamiento, con el fin de evitar la recurrencia a las
situaciones anteriores. De esta forma, al director le corresponde revisar las
normas, directivas y reglamentos, de forma tal que lo que se hizo quede
plasmado en nuevas reglas de juego y de comportamiento escolares. De esta
forma, estaremos aplicando el cielo PHRA de la calidad total: planificar-hacer-revisar-actuar.
El ciclo PHRA: Planificar significa hacer planes de mejoramiento en las
prácticas
actuales a partir de datos sólidos. Hacer significa
la aplicación del plan. Revisar significa ver si se ha producido la
mejoría deseada. Actuar significa prevenir la recurrencia o
institucionalizar el mejoramiento como una nueva práctica para mejorarse.
Comentario Personal: Este capitulo no me agrado mucho ya
que nos habla de planes y eso es algo que en México oímos cada 6 años con un
nuevo gobierno federal, y a ninguno les dan seguimiento, así que un mismo
docente puede hacer la diferencia y hacer que un plan en mejoría funcione para así
recibir sus frutos en aproximados 3 o 4 años y poder complementarlos con los
conocimientos adquiridos a través de ese tiempo, el progreso podrá medirse con
evaluaciones que llevarían a su lado monitoreos para ver que las cosas sean
bien hechas y no “al ai se va” como vulgarmente se dice en nuestro país.
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995. México, D.F.pp. 77-88
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995. México, D.F.pp. 77-88
Desgraciadamente en nuestro país no tenemos esta cultura por mejorar la calidad. Pero como tu lo mencionas, el trabajo debe comenzar por nosotros mismos y colaborar para tratar de cambiar la situación educativa de nuestro país., ya que si las autoridades no hacen nada al respecto, nosotros debemos comenzar.
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