jueves, 15 de diciembre de 2011

Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas


CAPÍTULO VIII
LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN
PARA LA CALIDAD

El reconocimiento del problema
Este problema puede ser de dos tipos o de la combinación de los dos: una preocupación por los deficientes resultados que la escuela está produciendo o una preocupación por los procesos deficientes que la escuela está desarrollando. Puede proceder de las quejas que la escuela recibe por parte de sus beneficiarios: las escuelas que reciben a sus egresados, los padres de familia, los propios alumnos, la comunidad. El director tiene una idea de cómo deben ser las cosas mejores. Lo que procede es que esa idea se convierta en plan.

La idea se convierte en plan
Para que una idea se convierta en plan, es necesario conocer bien el problema, sus causas y sus posibles soluciones.

El plan debe elaborarse en equipo
Las personas que conducen los procesos escolares son las responsables del mejoramiento de la calidad, pues la calidad se encuentra en el proceso. Son ellas quienes tienen que desarrollar el plan.

El plan debe comenzar por estabilizar los procesos, o por definir la estabilidad de los existentes
El primer paso en un proceso de mejoramiento de la calidad es estabilizar los procesos, así se podrá saber si hay personas que se encuentran fuera del sistema, por abajo o por arriba de sus niveles de calidad y de logro. Si es así, es necesario precisar las normas mínimas, proporcionar  los elementos para que estas normas mínimas puedan cumplirse por todo el personal y establecer, entre todos, sanciones claras para el incumplimiento de las normas mínimas.

Diseñar los resultados deseados
Debemos definir los resultados de aprendizaje que esperamos alcanzar con nuestros egresados y con quienes terminan cada uno de los grados de la escuela o bien, cada una de las materias en los grados. Estamos ya en un proceso de mejoramiento. Es importante que en este proceso de mejoramiento, nos fijemos metas realistas.

El plan debe privilegiar los procesos de prevención del problema
Todo intento de prevención de problemas implica modificar los procesos, que es donde se causa la buena o la mala calidad. Todos debemos participar en la elaboración de un plan preventivo, porque a todos nos va a tocar implementarlo.

El plan debe privilegiar la disminución de las variaciones por encima de la elevación del promedio
La educación básica es un derecho de todos. Estaríamos atentando contra este derecho humano fundamental si nos dedicáramos a favorecer las variaciones. Lograr disminuir las variaciones es un asunto también de los procesos. También en ello estamos todos involucrados, y nuestra participación en el diseño del plan es esencial.

El plan requiere programas más precisos
Intervienen pequeños equipos de trabajo o lo que se ha denominado "círculos de calidad". El plan global, en el que participan todos y que coordina el director, se propone abatir el rezago escolar. En la investigación se
identifican las causas: algunas de ellas se encuentran en la forma en que normalmente se conducen las clases, otras en algunas características específicas de algunas familias que provocan un excesivo ausentismo de sus hijos, otras más en los problemas de disciplina dentro del aula.

El plan se pone en práctica y se monitorea
El plan, así como los programas de trabajo de los equipos o círculos de calidad, deben traducirse en nuevas prácticas, que deben definirse con claridad de manera que sean entendidas por todos. Las prácticas se refieren a los procesos sobre las relaciones. Es necesario que las prácticas consideradas necesarias para modificarlos se revisen en forma permanente por parte del propio equipo que las definió. A esta revisión continua se le llama monitoreo, a diferencia de la evaluación que revisa los resultados. El monitoreo se refiere a la actuación de las personas en sus prácticas cotidianas. Todos somos responsables del objetivo planteado, la revisión de nuestra actuación nos compete también a todos. Necesitamos apoyos específicos para poder transformar
nuestra práctica en el sentido deseado y también apoyos específicos para poder transforma nuestra práctica en el sentido deseado. El monitoreo también es trabajo grupal. Para monitorear requerimos criterios. Puesto que el objeto de nuestro monitoreo son las prácticas y los procesos, los criterios son, fundamentalmente, de naturaleza cualitativa. Es esencial fortalecer el diálogo con nuestros beneficiarios: los alumnos, los padres de familia, las escuelas que reciben a nuestros egresados, la comunidad en su conjunto. Estimular la comunicación y socializarla es una de las importantes responsabilidades del director.

Los resultados se evalúan
La evaluación es una práctica común. El problema es que sólo se evalúa, no se monitorea. La evaluación, sin monitoreo, no permite mejorar la calidad, solamente constatar su presencia o ausencia. La clásica inspección,
basada en el análisis de los resultados de evaluaciones, es incapaz de mejorar la calidad de los procesos. La evaluación es importante, cuando se la combina con el monitoreo. La evaluación verifica si los procesos modificados contribuyeron o no al logro de mejores resultados.

Se cierra un ciclo y se comienza otro
De lo que se trata es de establecer con claridad los nuevos niveles de comportamiento, con el fin de evitar la recurrencia a las situaciones anteriores. De esta forma, al director le corresponde revisar las normas, directivas y reglamentos, de forma tal que lo que se hizo quede plasmado en nuevas reglas de juego y de comportamiento escolares. De esta forma, estaremos aplicando el cielo PHRA de la calidad total: planificar-hacer-revisar-actuar. El ciclo PHRA: Planificar significa hacer planes de mejoramiento en las prácticas
actuales a partir de datos sólidos. Hacer significa la aplicación del plan. Revisar significa ver si se ha producido la mejoría deseada. Actuar significa prevenir la recurrencia o institucionalizar el mejoramiento como una nueva práctica para mejorarse.

Comentario Personal: Este capitulo no me agrado mucho ya que nos habla de planes y eso es algo que en México oímos cada 6 años con un nuevo gobierno federal, y a ninguno les dan seguimiento, así que un mismo docente puede hacer la diferencia y hacer que un plan en mejoría funcione para así recibir sus frutos en aproximados 3 o 4 años y poder complementarlos con los conocimientos adquiridos a través de ese tiempo, el progreso podrá medirse con evaluaciones que llevarían a su lado monitoreos para ver que las cosas sean bien hechas y no “al ai se va” como vulgarmente se dice en nuestro país.
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. Hacia una mejor calidad en nuestras escuelas. 1995. México, D.F.pp. 77-88

1 comentario:

  1. Desgraciadamente en nuestro país no tenemos esta cultura por mejorar la calidad. Pero como tu lo mencionas, el trabajo debe comenzar por nosotros mismos y colaborar para tratar de cambiar la situación educativa de nuestro país., ya que si las autoridades no hacen nada al respecto, nosotros debemos comenzar.

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